
Afronta tu crecimiento
15/06/2009Lo que más me gusta del multinivel es que son ventas. Serán suaves o duras, en un día o en un mes, pero serán ventas. Y quien olvida esto se está equivocando de negocio.
Me gusta el cara a cara, y me trae sin cuidado el rechazo: Hasta la fecha he presentado el negocio a unas 60 personas de mi lista caliente y tres se han asociado. 57 me dijeron que no. Algunas me dejaron claro que ni muertos se meterían al network marketing: De hecho unas pocas se rieron de mí. Y me dio lo mismo. ¿Por qué? Porque la realidad no es lo que nos sucede, sino como lo afrontamos.
Y como lo único que puedo decidir es cómo afrontaré lo que me pase, esto es lo que más he trabajado: Aprender a afrontar y a aprovechar el rechazo. El rechazo, el error, el fallo, me permite crecer, y creo que es parte ineludible del éxito.
Porque rechazo no es fracaso, es un medio para hacerme más fuerte. Fracaso es abandonar, y de ahí que tan pocos networkers lleguen al quinto año en sus compañías.
Unas veces será el desánimo; otras la variación de métodos y sistemas en busca de atajos milagrosos que les permitan evitar el sufrimiento y que los acabarán descabalgando (o no); o les presentarán nuevos y “mejores” planes de compensación en otras empresas y se irán. Al final, la mayoría echaremos la culpa al mundo, y no a los únicos responsables de nuestro éxito o caida: Nosotros mismos.
Conozco demasiados casos de networkers que no se capacitan adecuadamente: No leen y reflexionan sobre lo leído, para aplicarlo a su realidad (en especial lo relativo al desarrollo personal). Y demasiados casos en los que no existe una planificación detallada de lo que se ha de hacer para lograr los objetivos que se quieren o, si la tienen, no la siguen sin pausa. O que no son constantes. Muchas más trampas se abren para quien no conoce en profundidad el negocio.
Todos estos errores y otros muchos los he tenido yo también, y los seguiré teniendo. Y sólo yo podré superarlos y aprender de ellos. No creo que se aprenda nada del éxito. Aunque tampoco creo en el éxito indoloro.
Alcanzar un nivel alto en el MLM exige, entre otras:
1) Resistencia. Sólo vence quien resiste, y el que abandona pierde (se estima que el 75% de los networkers “caen” durante su primer año). La resistencia es resultado directo de la
2) Voluntad. Que es la determinación a seguir el plan para conseguir los objetivos marcados. A superar cuantos rechazos vengan porque es lo que has decidido hacer: Cada NO te acerca al SI: A vencer frente a todo. Las personas de éxito son, sobre todo, tenaces, persistentes y disciplinados. Lo contrario que la mayoría de nosotros. Esa voluntad se ve, se siente cuando hablas con uno de ellos, da confianza: Es natural y se retroalimenta con la superación del obstáculo.
3) Planificación detallada sobre cómo alcanzar los objetivos deseados. En muchos casos planificamos mal y, por tanto, ejecutamos peor.
4) Acción. El líder lo es por resultados o no lo es. La acción parte de la determinación. Es comenzar YA a poner en acción lo que has decidido hacer, sin dilación.
Y aquí entramos en lo que tantos fallamos: Dejamos las cosas para luego.
En el mejor de los casos comenzamos a hacerlo superados los fuegos artificiales del nuevo negocio, toma de tierra esta que suele coincidir con el rechazo de los que considerábamos candidatos casi seguros, que sencima suelen ser personas a quienes apreciamos y respetamos. La lista caliente ya no lo parece tanto. Y parecería hasta más corta.
De ahí a perder el interés, dos lunas.
Para sobrevivir en este negocio es preciso estar dispuest@ a trabajar duramente, en primer lugar sobre nosotros mismos. Entrenarnos para no autocompadecernos, para dejar el lagrimeo e incrementar nuestra voluntad de lucha, de creencia en nosotros mismos y en nuestro negocio, de hacer lo necesario ya. Y para soportar y – no me cansaré de decirlo – aprovechar el rechazo.
Por ejemplo, tendremos que hacer esfuerzos consistentes, continuos y bien dirigidos para adquirir hábitos fundamentales para el éxito. Estos hábitos se acabarán reflejando en la propia imagen del individuo y serán necesarios para, entre otras cosas, romper nuestra zona de comodidad.
Hábitos como el de mantener una buena higiene mental – aprender a anticipar el futuro positivo, a superar los obstáculos, a desechar el pasado negativo y a no darle vueltas, o a fortalecer la propia autoimagen –, son indispensables: La motivación se incrementará notablemente, y contribuirán a mantenerte emocionalmente equilibrado (una cosa que también se percibe mucho por parte del prospecto).
Porque no vendemos yogures, sino un modo de vida basado en la libertad financiera. Y eso lo vendemos con nuestra actitud, con nuestra fe en lo que tenemos entre manos. Con nuestra confianza: En que el negocio funciona, en que el asociado no va a estar sólo, en que él podrá conseguirlo con su esfuerzo y la ayuda de su equipo. En que va a ser libre y dueño de su vida y, sobre todo, que estarás con él por el camino.
Todos queréis la fama, pero la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar con…
Me pregunto a veces cuantos de nosotros formaremos parte de esa gran mayoría de bajas, y cuantos tendrán la determinación para sobrevivir y prosperar.
¿Cuantos de nosotros abandonaremos y le echaremos la culpa al Mundo, a la Vida, y al MLM, de nuestros errores?
Los que nos dedicamos al MLM no somos mejores que los demás, pero somos valientes. Al menos la mayoría.
No puedo terminar sin recomendaros los siguientes libros:
- Piense y hágase rico, de Napoleon Hill.
- Su primer año en el Network Marketing, de Mark y Rene Yarnell.
- Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. De Stephen Convey.
Fuerza y honor.